Monday, July 28, 2014

Pequeñas despedidas


Hoy en la mañanita temprano enrumbamos hacia la ciudad de Roskilde, como a 45 minutos de distancia de la casa nuestra, para depositar a nuestro Sebastián en el campamento de Football. Seis días y cinco noches de camaradería, compartiendo con niños y niñas de su edad la experiencia del deporte como diversión, y la primera ida de su casa por tanto tiempo, sin adultos conocidos.

Lo inscribimos a él y a su amigo Mads Emil hace ya unos meses. Juntos para que, según nosotros, se sintieran acompañados.

Nos recibió un ambiente festivo, y un entrenador, a la entrada de la escuela donde tendrá lugar el campamento, muy amable y dinámico, todo al ritmo de las canciones de Rihana que sonaban por los altoparlantes. Un muchacho de unos 23 años, deportivo y con esa chispita de responsabilidad en los ojos. Padres contentos.

Nos indicó donde hacer la fila para la inscripción, en la disciplina que Sebastián escogió, football. En la mesa del check-in nos topamos con un joven más, haciendo plática con los chavalos, aparte del saludo cordial, ni nos miraba a los padres. Le dió la bienvenida, le entregó su tarjeta de identificación, kit de cortesía y le explicó donde tenía que ir a instalarse.



Pasamos al interior, donde otro de estos seres deportistas y amables nos interceptó para explicarles con lujo de detalles y paciencia el recorrido del local. Nos llevó donde se tenían que instalar e indicó el preciso lugar, marcado en el piso con un número en particular, donde debían extender sus colchones. Lo que llamarían hogar por los próximos días.

Tan diligentes que somos nos dispusimos a extender sus camas y dejarles todo arreglado. No había más que decir, todas las recomendaciones estaban dadas y repetidas constantemente durante los últimos días. Sólo cabía darles el abrazo y (con suerte) el beso de despedida. Estaban instalados.

A los 12 años el hijo mío hizo ya el primer vuelo fuera del nido.

http://www.sportscamp.dk/foraldre/instruktorerne-2

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