
Ya pasó el Día Internacional.
El sábado 18 de abril (pongo las fechas ahora, viste papá?) nos levantamos tempranito, digo nos levantamos, Søren y yo. A terminar de empacar lo súper último, y a esperar a Ester, mi amiga, para irnos juntas al colegio. Llegamos a eso de las 7:45 a.m., ya habían como 5 mamás, incluyendo a las del Club de Madres, que son las organizadoras del evento.
La mesa y la decoración ya la teníamos lista desde el día anterior, menos mal, así que nos dedicamos a organizar los platos, cubiertos, servilletas, hornitos y cheferas. En realidad no se oye como mucho, pero sí estuvimos bien ocupadas. El stand en realidad me parece que nos quedó bonito, ordenadito. Forramos dos pantallas de madera con papel azul y rojo, en una pusimos un mapa de Europa, en gris, y en color los países que se representaban en la mesa (Dinamarca, Francia, Holanda, Rusia y Suiza), y en la otra pantalla las estrellitas amarillas de la Unión Europea. Guindamos también unas fotos que llevó la rusa.

Ya a las 9:30 estabámos listas, a esa hora llegó Søren con los niños. En este momento peiné y pinté a la Camila porque el desfile comenzaba a las 10:00 a.m. Quedó preciosa, con sus dos trencitas, sus collares de varios colores y su flor de avispa, roja, en la oreja. Sebastián andaba deportivo, con su short rojo y camiseta blanca con la bandera de Dinamarca.
Dicho y hecho. A las 10:00 a.m. (los gringos puntuales) comenzó el desfile. Reunieron a todos los niños junto a los salones de primer grado. Primero salieron los de último de bachillerato de la mano con los niñitos de Nursery, bien bonito, representando la generación que comienza y la que ya sale. Luego empezaron a salir por países, comenzando por Alemania.
Cada niño (s) debía ir con una maestra y el estandarte de su país. Es decir los países representaban las nacionalidades de todos los alumnos del colegio.
Sebastián desfiló con Christyne, que también representó a Dinamarca. Iban contentísimos y bien en su papel de edecanes. Al principio Christyne andaba estresada porque Sebastián no estaba en la formación y lo andaba buscando por todos lados, de tal manera que cuando ya estaban por salir él ya la estaba esperando y ella aún andaba dando vueltas. Menos mal que llegó a tiempo, antes que comenzara el desfile.
A Camila le tocó solita con la maestra, Carrie de 5to grado. Ella es amiga nuestra, así que la loca se sintió cómoda con ella, porque al ver tanta gente se siente medio abrumada de repente. Carrie le dijo que no se afligiera, que la gente le iba a aplaudir. Y así fue, pasaron entre aplausos y chifletas.
Terminaron en el campo de fútbol. Se formaron y cantaron una o dos canciones. Luego salieron los de 3er grado con una carpa, es un juego bien bonito. Dan vueltas, vueltas con ella, luego la suben, ellos se bajan y queda aire atrapado en ella, de manera que queda soplada. En la última vuelta metieron bolsas con chimbombas en forma de estrella, y cuando soltaron la carpa salieron volando las estrellas, representando todas las nacionalidades de los niños.
Luego fue el partido de fútbol. Søren jugó. Yo no los vi porque ya a esa hora teníamos que estar en el stand correspondiente vendiendo comida.
El partido fue entre papás y estudiantes del colegio. ¿Adivinan el score final? Søren dice que quedaron 12 a 1, a favor de los chavalos. Eric, el hijo de Niels, que jugó en el equipo de los jóvenes, dice que más bien fue 16 a 1, pero se los dejaron en 12. Poner un pie delante del otro, y así sucesivamente (lo que llaman caminar) fue toda una hazaña para Søren al día siguiente.
A partir del medio día vendimos más o menos. Teníamos mucha competencia. Las mesas más apetecidas eran las de México, imagínense el gentío comprando en ese stand, la comida riquísima pues, Italia, España, China y la parrilla de Argentina. Aún así creo que vendimos más o menos. Al menos vendí 15 platos de frikadelle y ensalada de papas, que eran a 10 cada uno, y unas 7 porciones de bolitas de chocolate, a 5 bolívares la porción. Saqué la inversión y gané un poquititito.
Esque en la misma mesa de nosotros, la de Suiza tenía una fuente de fondue de chocolate, así que imagínense, competencia desleal dentre de la misma casa. Esa vendió todito, tenía pinchos de marshmellow y de frutas para la fuente de chocolate, vendió y vendió y vendió hasta que se le acabó el chocolate.
La rusa llevó borsch, la sopa de remolacha, y blinis, que son crepas con una salsa de zanahoria rallada con mayonesa o la sirve sólo con azúcar. Ester, la holandesa, hizo galletitas y tenía quesos y salchichas. Y la de Francia tenía de tooooodo, no cocinó nada, todo lo mandó a hacer, mini quiches, ensaladitas, etc, al final se le quedó como la mitad de lo que trajo.
Pero la pasamos bien. A las 3:00 de la tarde ya recogimos, a las 3:30 ya estábamos saliendo. Los que mejor la pasaron fueron los niños, jugando todo el día sin que la mamá les dijera que hacer.
Ayer fue un día suave, nos levantamos con calma, y fuimos al cine a la tanda de las 4:00 p.m., por supuesto a ver una película de niños: Monstruos vs. Aliens. Simpática. Las entradas las reservamos con anticipación, así uno no tiene que hacer el filón para comprarlas como mucha gente. Pero para las chucherías sí hay que hacer fila. Así que entré yo con los niños a la sala mientras Søren compraba las palomitas, cuando al fin llegó a la sala iba con las manos vacías. Resultó que no andaba dinero y no aceptan tarjeta. Bueno, me salí yo, y se me ocurrió comprar una entrada para la sala Premium, los cuales tienen su propio barcito para comprar las chucherías, servicio exclusivo de la sala Premium. La inversión valió la pena, porque no había nadie, pude comprar lo que quise y las palomitas son gratis. Claro que me veían toda rara, yo solita con tanta comida, pero como no tengo que dar explicaciones, me fui feliz con mis provisiones y un ticket para la tanda de las 6:45 p.m en la sala Premium.
De regreso a la casa, la Valencia lluviosa, así que no fue difícil entrar en el ambiente relajado. A comer y dormir para enfrentar el lunes una vez más. Como dice Mafalda, a la hora de levantarse de la cama "Cuesta juntar ánimos para bajarse al mundo"
Ahora me retiro, a bañarme y a esperar a mi ejecutiva (Ana, la muchacha de servicio) que me acaba de llamar, que todavía está en el centro, que estaba lloviendo por donde vive ella, que tuvo que esperar porque la guardería donde lleva a su niña estaba cerrada, pero que ya viene para acá.
Que su lunes comience y siga bonito mientras les dure.