Friday, August 23, 2013

Sólo una historia más

Está esta señora, viuda recientemente después de casi 50 años de matrimonio. Es una mujer dulce, y de carnes abundantes. La veo de vez en cuando, en reuniones familiares. Ahora hay que llevarla y traerla en el carro, ya que el suyo lo vendió, porque no sabe manejar. El que manejaba era el marido, lo hizo hasta el último día de su vida, próximo a cumplir los 90, cuando se dirigieron al consultorio médico, por una molestia que sentía. Ya ahí no pudo más y tristemente, dentro de la clínica, ni los doctores pudieron regresarlo a la vida.

La vi hace como dos semanas, y vi que perdió peso. Ella nunca ha sido gran habladora, pero ahora la noto más callada. A lo mejor es porque pienso en su viudez cuando estoy con ella, y a eso se lo achaco. El regreso a su casa, cuando íbamos nada más que ella más dos en el carro, la conversación se hizo inevitable. La plática esa de nada, pero fluida. Entre otras cosas comentó que estaba tan delgada porque ya no cocinaba la comida pesada que tanto le gustaba a su marido. Se que en su juventud fue cocinera de restaurantes.

Él, un hombre altísimo y delgado, ya cuando lo conocí en su vejez algo encorvado ya, y aún así conservaba la costumbre de agacharse al pasar por debajo del marco de las puertas. Sus problemas graves de salud comenzaron hace pocos años, problemas de corazón. Aún así siempre contento y amable.

Me gustaba esa pareja.