Thursday, November 21, 2013
Lo aprendido
Entre las cosas que he aprendido, en la vida en el exilio, es estar abierta a cualquier posibilidad, y otra vez que hay más de una manera de hacer las cosas.
Es cierto aquello de "el sentido común, es el menos común de los sentidos" Lo que es lógico para mí es totalmente impensable para los demás. Y si quiero hacer mi vida aquí, tengo que aprender los códigos que aquí se usan. Después puedo manejarlos, cambiarlos y hasta obviarlos. Pero primero hay que estar informada.
Todo esta palabrería para venir a hablar, otra vez del invierno. Hoy estuve hablando con una amiga, y me comentó acerca de su baja de energías. Medio depresión invernal. Conversamos un largo rato, y nos reímos bastante. No pude ser yo de mucha ayuda, porque a mí me tiene casi igual. Me siento como el conejo que tiene amarrada frente a sí una zanahoria. Tengo que ponerme objetivos concretos para caminar todos los días.
Eso aquí lo saben, que el invierno es duro. Y se tienen sus secretitos para sobrevivirlo. Eso de socializar a fuerza, siempre me dio pereza. Ahora no sólo lo entiendo, si no también lo necesito. La planeadera de actividades con tanta anticipación puede parecer diversión forzada. A lo mejor lo es al principio, pero cuando ya te ves cara a cara con las queridas gentes la terapia funciona de verdad.
Y como buenos teorizadores que son, la conocida teoría se lee, y se escucha por todos lados que "el contacto humano activa la seratonina haciéndonos más felices"
El sacrificio de la vagancia tiene su razón, y mejor aún, su recompensa.
Friday, August 23, 2013
Sólo una historia más
Está esta señora, viuda recientemente después de casi 50 años de matrimonio. Es una mujer dulce, y de carnes abundantes. La veo de vez en cuando, en reuniones familiares. Ahora hay que llevarla y traerla en el carro, ya que el suyo lo vendió, porque no sabe manejar. El que manejaba era el marido, lo hizo hasta el último día de su vida, próximo a cumplir los 90, cuando se dirigieron al consultorio médico, por una molestia que sentía. Ya ahí no pudo más y tristemente, dentro de la clínica, ni los doctores pudieron regresarlo a la vida.
La vi hace como dos semanas, y vi que perdió peso. Ella nunca ha sido gran habladora, pero ahora la noto más callada. A lo mejor es porque pienso en su viudez cuando estoy con ella, y a eso se lo achaco. El regreso a su casa, cuando íbamos nada más que ella más dos en el carro, la conversación se hizo inevitable. La plática esa de nada, pero fluida. Entre otras cosas comentó que estaba tan delgada porque ya no cocinaba la comida pesada que tanto le gustaba a su marido. Se que en su juventud fue cocinera de restaurantes.
Él, un hombre altísimo y delgado, ya cuando lo conocí en su vejez algo encorvado ya, y aún así conservaba la costumbre de agacharse al pasar por debajo del marco de las puertas. Sus problemas graves de salud comenzaron hace pocos años, problemas de corazón. Aún así siempre contento y amable.
Me gustaba esa pareja.
La vi hace como dos semanas, y vi que perdió peso. Ella nunca ha sido gran habladora, pero ahora la noto más callada. A lo mejor es porque pienso en su viudez cuando estoy con ella, y a eso se lo achaco. El regreso a su casa, cuando íbamos nada más que ella más dos en el carro, la conversación se hizo inevitable. La plática esa de nada, pero fluida. Entre otras cosas comentó que estaba tan delgada porque ya no cocinaba la comida pesada que tanto le gustaba a su marido. Se que en su juventud fue cocinera de restaurantes.
Él, un hombre altísimo y delgado, ya cuando lo conocí en su vejez algo encorvado ya, y aún así conservaba la costumbre de agacharse al pasar por debajo del marco de las puertas. Sus problemas graves de salud comenzaron hace pocos años, problemas de corazón. Aún así siempre contento y amable.
Me gustaba esa pareja.
Wednesday, June 19, 2013
Todos los tipos de vida
A mí siempre me ha parecido curioso ver como viven los demás. Lo que hacen, cómo son sus casas, cómo se visten, si viajan o no, lo que les gusta hacer.
A veces me pongo a pensar si yo viviría más feliz llevando un tipo de vida diferente. Si mis actividades diarias fueran parecidas a los de otros, cuando me parecen interesantes.
Supongo que alguna vez lo he intentado, y por un rato pues es como divertido, porque huele a nuevo. Después de un corto tiempo es cansado, pierde su encanto y sentido.
Luego comparo un tipo de vida con otro. Veo a los que viven sin sobrevalorar los bienes materiales. Y a los otros que disfrutan adquiriendo y acumulando.
Una vez alguien me dijo que "es que cuando yo te veía de lejos me parecías tan plástica..." esto claro, ya teniendo una relación de amistad. Otras veces recibí comentarios como "no sé, no seas tan sencilla, hay que ayudarse!" refiriéndose a mi arreglo personal, todo con mucho cariño claro está.
En ciertos círculos, geográficos o no, soy catalogada de muy liberal e izquierdosa, en otros de conservadora y apegada a las tradiciones.
Hay días que me etiqueto yo misma, para luego cambiar de opinión unos días después.
¿Cómo seré en realidad? En definitiva nunca encajo a la perfección. Me siento como cuando era pequeña y jugaba a disfrazarme. En la mañana era la ejecutiva de tacones y moño, en la tarde era una glamorosa actriz de cine y para la cena era la bohemia pintora que vivía en algún pueblito junto al mar recolectando conchas.
Sunday, May 26, 2013
Clasificados laborales
Hace ya casi tres años nos trasladamos a vivir a Dinamarca, el país de mi esposo Søren. Antes siempre, como familia, vivimos en Nicaragua, y por un corto periodo de cuatro años en Venezuela.
La vida al otro lado del océano es bastante diferente. Más bien el estilo de vida. En Nicaragua siempre trabajamos los dos, llevamos una vida bastante desahogada, relajada en lo que a dinero se refiere, rayando en el cosumismo pues. Igual en Venezuela, aunque yo sin trabajo remunerado, había ingresos suficientes. Sin embargo por todo había que pagar.
Pagás por el colegio, por el médico, por la gasolina, porque no se puede ir a ningún lado sin carro. Por los lugares recreativos, y por la seguridad propia.
Aquí la educación, la salud y hasta el dentista para los niños menores de 18 años es gratuita. La gasolina dejó de ser un problema para mí desde que me volví ciclista-peatona. Salgo de mi casa a veces hasta sin cerrar con llave la puerta principal, y con sólo caminar calle abajo por el barrio disfrutamos el lujo del aire libre sin restricciones ni miedos.
Supongo que poco a poco voy entendiendo más la cultura danesa. Siempre me parecieron divertidos, amables, ordenados, planificadores y sobre todo bien trabajadores los daneses. Me llamó siempre la atención todo el trabajo dedicado a sus casas, y jardines. Ahora que vivo los días bonitos y también los inviernos duros junto a ellos, les veo más de cerca las caras. Descubro las arruguitas, las sombras y los pequeños defectos. Pero también me acostumbro a las cosas que antes veía magníficas. Y cuando no se me presentan con la perfección en todo su esplendor, me quejo.
Espero, de todas formas, contagiarme un poquito algo de lo que admiro en ellos. Y aunque les veo las caras feas, también, mientras más aprendo de su historia, entiendo el por qué de ellas. Basándome en mis investigaciones y estudios, es una sociedad donde el "Puritanismo" como tendencia, o como fase social, formó las raíces de lo que Dinamarca es hoy. En pocas palabras, el trabajo constante como algo indiscutible, pero sin demostrarlo o sin hacer gala de él. Esta filosofía me gusta. Hasta cierto punto, pero ese es material para otra entrada en este blog.
Mi convivencia con Søren me hizo conocer algo de su modo de vida, aun antes de vivir aquí. Y como pasa siempre en la vida de pareja, algo del uno se nos pega al otro. Me pareció bien tratar de enseñarle a mis hijos a apreciar sus bienes materiales, sin ponerlos tampoco como punto central de sus vidas, más bien aprender que lo que poseemos no viene de la nada. Se gana. Tratamos de no darles cualquier juguete, en cualquier momento, sólo porque lo quieren. Más bien atesorar los momentos donde los regalos vienen como algo especial, el cumpleaños, la navidad o algún pequeño premio. Claro, luego se volvieron expertos en identificar todos los feriados a ver si así recibían alguna dádiva. Raras veces les funciona.
Esta disciplina, por así decirlo, unida al costo tan alto de la vida aquí en Dinamarca, nos vuelve aún más "puritanistas". Me imagino que alguna que otra de las características que admiro en los daneses, se me habrá pegado, en efecto, y ahora entiendo también por qué. Planifico los gastos de la semana, trato de hacer un menú establecido para cada día y así comprar lo que necesito para evitar los desperdicios; hacemos todo lo posible por realizar los trabajos menores, y a veces un poquito mayores, de la casa nosotros mismos. Le damos mantenimiento y limpieza profunda a nuestros "bienes", y el trabajo en el jardín es primordial. La inversión de plantas da ánimos suficiente para no desfallecer en la ardua labor.
Se trata a veces hasta de equilibrar y priorizar los gastos. Escoger entre comprar cascos de bicicleta para los niños o pintar las paredes del cuarto. Hasta el detalle de compartir la experiencia de estos remiendos presupuestarios es señal de cambio.
Hoy comprobé entonces que la lección del día estuvo aprendida, cuando leyendo yo el periódico, de repente mi hijo Sebastián, de casi 12 años, me pidió permiso para leer un anuncio laboral de un cuarto de página, publicado por el mismo periódico, ofreciendo trabajo a los jóvenes de más de 13 años, para trabajar en las vacaciones de verano por las tardes en pequeñas rutas, distribuyendo el diario o los paquetes de catálogos publicitarios.
Lo que me lleva a concluir, que ya que el requerimiento básico para aplicar a este oficio es tener bicicleta, hago bien en priorizar la compra de los cascos de seguridad.
Para ilustrar un poco la idea de las bases de la sociedad danesa, les dejo esta pequeña ventana que cuenta de una película "La fiesta de Babette" la cual retrata la tendencia puritanista de la que hablo. Tal cual. Si tienen chance busquen y vean la película completa, porque aparte de todo es muy buena.
"Siglo XIX. En una remota aldea de Dinamarca, dominada por el puritanismo, dos ancianas hermanas, que han permanecido solteras, recuerdan con nostalgia su lejana juventud y la rígida educación que las obligó a renunciar a la felicidad. La aparición de Babette, que llega desde París, huyendo del Terror, cambiará sus vidas. La recién llegada tendrá pronto ocasión de corresponder a la bondad y al calor con que fue acogida gracias a sus artes culinarias."
http://www.youtube.com/watch?v=3f_dFZj-1tI
Friday, May 17, 2013
¿No es suficiente el amor?
Desde hace años vengo escuchando la frase: "Es que a veces el amor no es suficiente", al referirse a la separación de las parejas. Y siempre me pareció lógica, claro, está también el respeto, la fidelidad, la honestidad, y todos esos valores morales básicos en cualquier relación humana.
Ahora después de algunos años, cuando la experiencia de pareja se hace mayor, creo que cambié de opinión.
¿No es suficiente el amor para mantenerse unidos? ¿el amor del uno para el otro? ¿el amor hacia uno mismo? ¿el amor por la familia? No sé si serán diferentes, o es nada más el amor aplicado en muchas formas.
El amor nos hace respirar hasta las mil quinientas para que el monstruo interno no salga de nosotros cortando cabezas por doquier. Nos impulsa, por supervivencia, a romper un poquito la rutina. A suspirar y recitar un "te quiero" apretado y sin mucha convicción, sabiendo que será el conjuro para restablecer la calma después de la catastrófica tormenta.
Y me pregunto, ¿cómo se acaba el amor? Como algo que tenemos y no encontramos luego, ¿será? Porque según mi argumento, la separación se da sólo cuando ya no hay amor.
A lo mejor el amor es como ir al gimnasio. Hay que entrenarlo al menos tres veces por semana. Estiramientos, calentamiento, repeticiones y cardio. Hay que sacarlo a caminar, al aire libre, para que tome sol y se llene de vitamina D. Tenerlo constantemente en movimento, así genera endorfinas y se pone contento.
Al final el amor no es un estado, es una decisión. Amo a mis hijos a pesar de nuestros peleas, reconciliaciones y vuelta otra vez. Amo a mi esposo. Me amo a mí misma.
Como un mantra.
Thursday, April 11, 2013
Anímicamente dependiente del clima
Casi toda mi vida viví en clima tropical, latinomericano, caribeño, seco o húmedo. Caliente, más caliente y un poco menos a veces. El clima frío lo viví en vacaciones, lo disfrutaba a ratitos, y como siempre que se está en una situación no cotidiana, se conlleva bastante bien. El regreso a la cálida realidad me hacía a veces hasta extrañarlo.
Siempre estuve clara, sin embargo, de ser animal de temperaturas altas.
Ahora que vivo en estas latitudes, paso la mayor parte del tiempo pendiente de la temperatura. Desde temprano en la mañana chequeo el reporte del tiempo para decidir el vestuario que mis hijos necesitan durante el día. Confirmo si voy a necesitar alguna bufanda, guantes, botas o sólo una chaqueta ligera.
El levantarme con sol o sin él es, sobre todo, el punto determinante de como va a ser mi ánimo durante el día. Pero miento, puedo salir de la cama sin sol, un poquito desanimada, y si el sol decide salir en el transcurso del día me alegro. Cambia mi humor y hasta, creo yo, mis capacidades intelectuales. Pienso mejor, soy capaz de hacer más cosas.
Me pregunto si con el tiempo me voy a acostumbrar, o más bien, voy a aprender a convivir con este clima tan inhóspito y cambiante.
Necesito el arcoiris.
Recuerdos maternos / Maternity memory
Hace una semana fuimos a visitar por fin al hijo recién nacido de Nohemí y Anders. Este nacimiento por alguna razón me emociona bastante. Talvez por el hecho que nació la misma fecha de mi cumpleaños. Debo confesar, sin embargo, que no sabía que esperar. Esto es, si el encanto iba a ser mutuo.
Llegamos después de casi seis horas de viaje. Nosotros vivimos en Køge, zona en Sjælland, y ellos en Ribe, Jylland. Las distancias se alargan cuando contamos la ida a Lolland, donde debíamos recoger a mis hijos, que habían sido invitados a pasar algunos días con mi cuñada, gracias a las vacaciones de otoño. Fue llegar, saludar y saborear un almuerzo delicioso que la familia entera había preparado, asistida por los niños, y seguir el viaje.
Durante el viaje disfrutamos los paisajes otoñales. Es increíble como en un país tan pequeño las condiciones climáticas son tan variables. Salimos de Køge nublado, pasamos por un Lolland soleado y nos recibió un Ribe lluvioso.
En fin, fue amor a primera vista. Fue como experimentar un viaje astral, 11años atrás. Era tener a mi hijo Sebastián en mis brazos otra vez. Pero esta vez relajada, sabiendo ahora que va a sobrevivir sin tener que estarlo vigilando el día entero.
Y para poner la fresa sobre el pastel, los padres de este niño tan lindo nos solicitaron tener el honor de ser sus padrinos de bautizo. No pudo haber sido mejor.
Casi puedo imaginar mis días de abuela. Soñando que mis hijos quieran compartir sus pequeños milagritos.
Llegamos después de casi seis horas de viaje. Nosotros vivimos en Køge, zona en Sjælland, y ellos en Ribe, Jylland. Las distancias se alargan cuando contamos la ida a Lolland, donde debíamos recoger a mis hijos, que habían sido invitados a pasar algunos días con mi cuñada, gracias a las vacaciones de otoño. Fue llegar, saludar y saborear un almuerzo delicioso que la familia entera había preparado, asistida por los niños, y seguir el viaje.
Durante el viaje disfrutamos los paisajes otoñales. Es increíble como en un país tan pequeño las condiciones climáticas son tan variables. Salimos de Køge nublado, pasamos por un Lolland soleado y nos recibió un Ribe lluvioso.
Maximo Nikolaj Lydom
En fin, fue amor a primera vista. Fue como experimentar un viaje astral, 11años atrás. Era tener a mi hijo Sebastián en mis brazos otra vez. Pero esta vez relajada, sabiendo ahora que va a sobrevivir sin tener que estarlo vigilando el día entero.
Y para poner la fresa sobre el pastel, los padres de este niño tan lindo nos solicitaron tener el honor de ser sus padrinos de bautizo. No pudo haber sido mejor.
Casi puedo imaginar mis días de abuela. Soñando que mis hijos quieran compartir sus pequeños milagritos.
Wednesday, April 3, 2013
Wednesday, March 6, 2013
No perdamos la perspectiva
Muchas opiniones y comentarios han surgido a raíz de la muerte de Hugo Chávez, todas muy a tono con el fallecido, controversiales.
Con todo esto a mí también me dieron ganas de expresarme.
Después de un gobierno que duró más de lo debido, en el cual crecieron, no sólo sus bienes materiales, si no también su ego y delirios de grandeza. Un hombre en el que muchos creímos. El cual ya en el poder, olvidó sus ideales básicos, y dio rienda suelta a su fantasía de un alter ego heroíco, casi reencarnación del gran Simón Bolívar. Con sus interminables peroratas, ya viejas, gastadas y pasadas de moda. Donde atacaba a la oligarquía, de la cual fue parte él mismo y sus allegados. Donde alababa el espíritu de Bolívar, adueñándose y manipulando cada palabra que había salido de la cabeza del Libertador. Alentado y respaldado por su relación padre-hijo con Fidel Castro. El pobre Hugo Rafael soñaba con haber podido conquistar el poder mediante las armas, con una verdadera revolución.
Ya sentado en el poder, aprendió la magnitud del país que tenía en sus manos, la riqueza de la que se sentía dueño, y como tal dispuso de ella como mejor le pareció. Se vio a sí mismo como el súper héroe de las Américas, el dadivoso y poderoso Chávez. Se dio cuenta de la fórmula mágica para hacerse de muchos amigos. Y se supo poderoso frente al Imperio, como él cariñosamente lo llamaba, del cual se burlaba y atacaba continuamente.
A muchos nos satisfizo que algun Davidcito por ahí le alzara la voz a Golliath y que no le siguiera su juego.
Pero no perdamos la perspectiva, aún con sus burlas, resistencias y ataques verbales contra su súper vecino del norte, Hugo Rafael Chávez Frías no fue bueno para Venezuela. Sin afirmar que lo pasado fue mejor, Venezuela es un país donde no sólo no se eliminó la barrera social, si no más bien se agrandó. Un país con una peligrosidad alarmante, donde la delicuencia estaba avalada por su inolvidable frase "yo no veo mal que un pobre le robe a un rico", convirtiendo a las dizque almas robinhoodescas en malandros profesionales sin miedo a nada.
En los momentos que el barril de petróleo alcanzaba los precios más altos de la historia, Venezuela sufría aún de pobreza y, lo que me parece más triste a mí, mucha ignorancia.
Pero Chávez siempre todopoderoso se encargaba de su gente, los llegaba a ver a sus casas que ÉL les había regalado (pues claro, él era dueño de Venezuela), proyectos habitacionales erigidos muy a propósito frente a barrios paupérrimos, donde se construían dos edificios nuevos altos y bonitos para tapar la desagradable vista trasera, donde quedaban viviendo los que no les tocaba suerte, porque ya no se construirían más que esos dos bonitos edificios.
Les entregaba títulos de propiedad y les instalaba los bienqueridos puestos de "Mercal" donde podían comprar los productos básicos a bajo precio, nada más les pedía, humildemente, que lo adoraran y no olvidaran jamás lo que Él hacía por ellos. Y cómo olvidar esa sonrisa eterna, y ese saludo militar plasmado en vallas gigantescas por todo lo largo y ancho del país. Todo mediante el bien aprendido desafortunado principio del "quítate tú pa'ponerme yo" todo rojo rojito.
Él mismo afirmaba que corrupción no había en su país, lo cual sí es cierto, lo que sucede allá ya debería llevar otro nombre, "corrupción" se queda obsoleto ya. Todos aprendieron que hay que llevar dos botellas de whisky Johnny Walker etiqueta negra (cualquier cosa) en el bolso, al momento de ir a solicitar algún trámite público, y aún así, con suerte se les otorgará el pasaporte en unos seis meses.
Donde el o la funcionaria pública indica que se dará vuelta dando la espalda a su escritorio, donde posa inocentemente su cartera, para que el ciudadano pueda hacer el "depósito monetario" correspondiente.
¿Y la educación estatal gratuita? esperemos a ver los resultados de estos estudiantes, adoctrinados y repitiendo la consigna de patria, socialismo o muerte en las aulas de clases. Como todos sabemos, mucho más importante que cualquier materia.
Escuchábamos a Chávez y nos deleitábamos con su retórica populista y campechana, pero ojo, no se cuánto se habrá deleitado la población venezolana, cuando tienen que recorrer el país entero para encontrar los productos básicos como aceite, leche, e incluso la infaltable (que faltaba) Harina Pan para hacer arepas. Cuando no pueden estar seguros ni en sus propias casas, donde los ladrones entran a plena luz del día, arrancando hasta el marco de la puerta si es necesario. Cuando tuvieron que emigrar a buscar un lugar más seguro para su familia. Cuando los empresarios son cazados y secuestrados por el hecho de tener negocios prósperos, y cuando no eran víctima del vandalismo común lo eran por mandato presidencial, mediante unas de las inigualables frases "¡exprópiese!"
¿Y qué tan creíble parece escuchar de los cortes de agua y luz? ¡En un país petrolero! Intentémoslo, a lo mejor se hace posible creer hasta 6 cosas imposibles antes del desayuno.
El hecho de su desaparición, no necesariamente su muerte, significa un alivio para muchos. Es el cierre de un ciclo que él mismo prometió, sin creer mucho en su promesa, me parece a mí, pero la cual, irónicamente se le cumplió, cuando hizo público que después de enero del 2013 ya no gobernaría más. Sólo esperemos que si alguna enseñanza nos dejó la historia, la logremos seguir.
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